
Tenía en casa una calabaza que me regalaron de las denominadas ecológicas, buenísima, y también
grandísima; vamos, que tenía claro emplearla para hacer
porrusalda,
crema de calabaza, añadirla a las legumbres, congelar algo, etc.. Aún así, tenía calabaza "pa rato".
Me apetecía utilizarla también para hacer algo dulce, no cabello de ángel porque no es de la clase de calabaza que se usa para eso.
Pensé en una mermelada y tengo que decir que me ha gustado su sabor; diferente.
A la vez hice un bizcocho de queso del que pondré la receta otro día y del que os adelanto la foto.
El bizcocho queda más enriquecido tanto en textura como en sabor, si extendéis un poco de mermelada de calabaza por encima al trozo que vayáis a consumir, aunque quede menos estético.
La mermelada se podría comer con queso rulo de cabra u otro tipo de queso, con foie gras, por supuesto con bizcocho y...... sería interesante que si sabéis más combinaciones, las comentaseis.
Ingredientes
-1 kg. de calabaza
-500 gr. de azúcar moreno
-1 limón
-1 naranja de zumo
-1 vaina de vainilla
-trozo de canela en rama
-un poco de paciencia
Elaboración
Pelar la calabaza y, en un recipiente grande, partirla en trozos como si fuesemos a hacer una tortilla de patata. Añadirle el azúcar, la cáscara del limón y su jugo, el zumo de la naranja, la canela y la vainilla (tanto las semillas como la vaina) y dejar reposar todo junto durante toda la noche.
Al día siguiente ponerlo a fuego suave y a partir de que hierve dejarlo durante una media hora aproximadamente. Quitar la canela y la vainilla y pasar la calabaza por el pasapurés.
Si vemos que la textura no nos ha quedado tan espesa, volvemos a ponerla a fuego suave otros minutos más hasta conseguir el espesor que nos guste.
Se conserva bien durante bastante tiempo en la nevera pero también se puede envasar al vacío.